lunes, 17 de febrero de 2014

SESION 6 FREE MIND



UTILICE EL PROGRAMA FREE MIND  PARA VALORES DE LOS NIÑOS

SESION 6 ELABORACION DE MAPAS MENTALES REPRESENTATIVAS DE VALORES

ELABORACION DE MAPAS MENTALES




SESION 5 MAPAS CONCEPTUALES


sesión cinco mapas conceptuales

MAPAS CONCEPTUALES

FLECHAS: SE UTILIZA EN LOS CECTORES PARA MISTAR QUE LA RELACION DE SIGNIFICADO ENBTRE IDEAS O CONCEPTOS UNIDOS

DESCRIPTORES: SE DESCRIBEN LA CONEXIÓN SE ESCRIBEN CERCA DE LAS FLECHAS





MARIA LILIANA ESQUIVEL MONROY

sesion 4 juegos como estrategias







juegos como estrategia

SESION 3 BASE DE DATOS PARA DIPLOMAS















N.P.














GRADO














ESCUELA













CICLO ESCOLAR 














LUGAR
1           BENITO JUÁREZ 2013-2014
2          MELCHOR OCAMPO 2013-2014
3           HÉROE DE NACOZARI 2013-2014
4           REVOLUCIÓN MEXICANA 2013-2014
5            VALENTÍN GÓMEZ FARIAS 2013-2014
6           

SESION 3 CORRESPONDENCIA DIPLOMAS




CORRESPONDENCIA DE DIPLOMAS DE LA ZONA


La Supervisión Escolar No. 45,

 Otorga el presente

RECONOCIMIENTO

A: BENITO JUÁREZ

Por haber obtenido __ lugar en el Concurso


JULIO 2014
 

SESION 2 BASE DE DATOS PARA COMBINAR CORRESPONDENCIA


BASE DE DATOS PARA COMBINAR CORRESPONDENCIAS



ESCUELA CCT NOMBRE CARGO NIVEL TURNO
BENITO JUÁREZ 15DPR0904M IRMA LIZBETH RUEDA GRANADOS DIRECTORA MTRA. MATUTINO
MELCHOR OCAMPO 15DPR0909H MARIA LILIANA ESQUIVEL MONROY DIRECTORA LIC. VESPERTINO
HÉROE DE NACOZARI 15DPR0910X VICENTE CESEÑA SOTO DIRECTOR PROFR. COMPLETO
REVOLUCIÓN MEXICANA 15DPR1975N KARINA OSUNA CHÁVEZ DIRECTORA LIC. MATUTINO
VALENTIN GÓMEZ FARÍAS 15DPR2141L JULIAN CARLOS MURILLO ROMERO DIRECTOR PROFR. VESPERTINO
SECTOR EDUCATIVO No. X ANASTACIO QUINTANA MORALES SUPERVISOR GRAL. PROFR.

TAREA 2





SUPERVISION ESCOLAR No. 45
SECTOR EDUACTIVO No. X
C.C.T. 15FIZ0231N



Ferrocarrilera San Rafael, Tlalnepantla Méx, a 12 de Noviembre de 2013


ESC. PRIM.
PRESENTE


En atención al oficio número 205C21000/10923/2013, signado por el Profr. Elpidio Pacheco Ojeda Jefe del Departamento de Computación Electrónica en la Educación Elemental, solicito a Usted su amable apoyo a fin de que envíe a la Oficina de Tecnología para le Desarrollo Educativo, sita en Av. De las Fuentes S/N, Col. Ampliación Vista Hermosa, Tlalnepantla, Estado de México, los días 2,3 y 4 de septiembre en horario de 9:00 a 14:00 horas, a un Apoyo Técnico Pedagógico, con  la finalidad de que reciba el curso denominado “Instalación Eléctrica para la adecuación en el Aula de Medios”.



Agradeciendo de antemano su fina atención, reciba un cordial saludo.





ATENTAMENTE




PROFR. VICENTE CESEÑA SOTO
SUPERVISOR ESCOLAR DE LA ZONA No. 45




CSV/eml

TAREA 1

La tecnología educativa no nace con el uso de la computadora en el aula. Una mirada nostálgica al uso del pizarrón y la tiza nos permite reencontrar la trascendencia de la tarea docente y la convicción de que no hay recurso, por eficiente que sea, que reemplace la mirada, la voz y los sueños de los maestros.
Siempre vieron mi fondo negro. Alguien sugirió que si me pintaban de verde, la vista de los alumnos estaría más descansada. Tal vez. Las tizas me recorrieron siempre hasta lo que la altura de los docentes lo permitía.

De tantos cálculos combinados y análisis sintácticos escritos en mi piel rugosa queda sólo el polvo blanco que el borrador dejaba caer en cada cambio de hora. El maestro que se atrevía a dibujarme un paisaje, con todos los detalles y las tizas de color de que disponía, encendía siempre los ojos de los más chicos.

Ecuaciones, abecedarios y reglas ortográficas. Poesías, oraciones unimembres y cuadros sinópticos. La tabla del 7, las regiones geográficas y los problemas de regla de tres simple. Cada hora un tatuaje distinto sobre mi piel rugosa. Fecha y fechas. Números de ejercicios y "Hoy es un día nublado" con la cara aburrida de un sol casi tapado por un nubarrón gordo.
Siempre listo y en silencio. ¿Quién más que yo supo la intimidad de cada clase? Alumnos preferidos y denigrados. Preguntas curiosas. Gestos casi heroicos en el ejercicio de la docencia. Pero también vi alumnos humillados y muchos llantos en un rincón escondido de¡ aula. Risas. Promesas de un año lectivo intenso y aprovechado al máximo. Objetivos perfectamente logrados. Otros años vi los mismos ejercicios de¡ año anterior copiados de la misma carpeta didáctica con la misma cara de aburrimiento.

Muchachas jóvenes ensayaron sus letras de maestra con pulso tembloroso y animado a la vez. Buscaban la caligrafía que sólo les daba mi amplia superficie. "¿Por qué todos los maestros tienen la misma letra en los pizarrones?", preguntó alguna vez un petiso de flequillo rebelde sin lograr una respuesta convincente de su maestra. Yo tampoco la tenía.
¿Debo decir que mi nombre proviene de una familia de prosapia relacionada con la geología? ¿La geología? Sí, señor.
Algunos dicen que la palabra pizarra proviene del latín fases: hendido, abierto y otros comentan que viene del vasco (pizarrín).

Atribuyen la primera etimología al hecho de que las pizarras suelen encontrarse en suelos trastornados donde forman capas que alternan, en general, con lechos de gres. Encierran con frecuencia gran cantidad de restos orgánicos fósiles. Resisten al aplastamiento, a los agentes atmosféricos, al fuego de los humos ácidos, al aire marino.

A fines del siglo pasado el Diccionario Enciclopédico Hispano Americano de Literatura, Artes y ciencias, editado en Barcelona en 1894, decía que la pizarra, entre otras varias acepciones era un "trozo de este tipo de roca oscura algo pulimentado, de forma rectangular y ordinariamente con marco de madera, en que se escribe o dibuja con yeso o lápiz blanco".

El pizarrín, por otra parte, era una barrita de lápiz o de pizarra que se usaba para escribir o dibujar en las pizarras de piedra.
Su prima hermana, la tiza, mi socia inquebrantable, era ya en el siglo pasado sinónimo de escritura y magisterio: en las academias y escuelas se le daba la función de "lapicero", es decir, el de elemento de escritura sobre superficies más amplias que el de la hoja del estudiante. Se le solía llamar también "Clarión".

Las condiciones que se exigían a la tiza o clarión, que en aquella época se elaboraban con procedimientos cuasi artesanales, eran "que se borre fácilmente y que a pesar de esto tenga la suficiente consistencia para poder escribir con ella, que señale bien sin hacer esfuerzo alguno y sin arañar el encerado ... " (¿Pasarán muchas tizas de hoy en día estas pruebas de calidad?) Para conseguir estas propiedades debía estar "exenta de arenilla y caliches". Se preparaba el polvo con tierra arcillosa blanca, mezclada con distintos minerales de los que no podía faltar el yeso. Una vez preparada se podía ya amasar con agua hasta formar un barro espeso con el que se hacían las barritas.

Lo mío es menos erudito y mucho menos geológico. Me llaman pizarrón, por lo general, en las Antillas, en Argentina, Uruguay y Venezuela.

Me dicen también "encerado" y soy a menudo un cuadro encerado (aunque no lo crean, en algunas partes soy de hule o lienzo barnizado de negro) y, la más de las veces, soy de madera pintada.

A comienzos de este siglo muchas aulas estaban rodeadas por hermanos míos. Es decir, no ocupaba solamente el lugar de privilegio al frente de la clase, sino que también ocupábamos las paredes laterales del aula. ¿Para qué tantos pizarrones? Los nuevos tiempos exigían bastante trabajo de los chicos y mayor actividad del alumno. Para eso yo era una herramienta fundamental, y tenerlos ocupados en prácticas de cuentas o dictados a muchos alumnos a la vez, era una costumbre muy frecuente, ya que en los laterales de las aulas podían ubicarse muchos chicos que practicaran dictados, multiplicaciones o divisiones por tres cifras. Lo que fuera...

Y aquí me ven, todavía disfruto de buena salud. ¿Que la tecnología me puede desplazar? No lo creo. Ahí tienen, para botón de muestra, a mis sobrinos electrónicos. A mis primos de fórmica, para que las tizas descansen un poco y para que trabajen los pulmones. Allí andan dando vueltas otros que permiten tener copia en papel de lo que se ha escrito sobre ellos.
 
¿Tizas digitales? ¿Encerados de vidrio? Quién sabe. Hacia allá vamos. Nosotros somos lo de menos porque... ojo... lo que es ¡reemplazable es quien escribe sobre nosotros. Aquí no pueden faltar alumnos. Y.. por más que algún tecnólogo quiera reemplazarlos, no pueden faltar los docentes. De ellos, 0 por ellos y para ellos es todo nuestro trabajo. Nosotros somos testigos mudos de lo que ellos hacen. No tenemos palabras ni ideas. No somos el centro de sus universos. Lo son ellos. Por más chips y pantallas de cristal líquido que nos instalen. Lo más importante seguirá siendo el color de sus sueños sobre cualquiera de nosotros. Y esos sueños brillan tanto sobre una pizarra descascarada como sobre un monitor de última generación.

No habrá corazón digital que lo reemplace.
Colaboración de Angie Vidal
angie@educar.org

BIENVENIDA




ME ALEGRO MUCHO TENER UNA NUEVA   EXPERIENCIA EN LOS MEDIOS ES EL PRIMER BLOG QUE ABRO Y ESTOY MUY EMOCIONADA POR LA COMUNICACIÓN QUE PODEMOS TENER